jueves 24 de abril de 2008

Meditación sobre la Pascua

Quest/CLF, abril de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)


Desert

"Tomarán luego la sangre del animal y la untarán por todo el marco de la puerta de la casa donde coman el animal....La sangre les servirá para que ustedes señalen las casas donde se encuentren. Y así, cuando yo hiera de muerte a los egipcios, ninguno de ustedes morirá, pues veré la sangre y pasaré de largo."Éxodo 12:7,13

Pensaron que estarían seguros
aquella noche de primavera; al pintarrajear
los marcos de sus puertas con sangre sacrificial.
Para estar seguros de que el ángel de la muerte
los pasara de largo, ¿pero para qué?
Cuarenta años en el desierto
sin un hogar, sin un lecho,
obedeciendo leyes nuevas en una tierra desconocida.
Más fácil habría sido morir en Egipto,
o haberse quedado como esclavos, fingiendo
que habría seguridad en lo familiar y conocido.

Pero la promesa, de aquellos primeros días
desnudos fuera del jardín,
es que no hay seguridad,
tan solo la terrible bendición
de la jornada. Naciste
por un umbral marcado con sangre.
Hemos sido, todos, pasados de largo,
rozados de noche por alas terribles.

Pide la fiera presencia,
cuya imaginación sostienes.
Dios no prometió que viviríamos,
sino que podríamos, al fin, vislumbrar las estrellas,
brillantes en el cielo del desierto.


Por la Revda. Lynn Ungar, Ministra de Aprendizaje a lo Largo de la Vida, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), publicado por la editorial Skinner House en 2002 como parte del libro What We Share: Collected Meditations Vol. 2. Disponible en la librería de la UUA (800-215-9076) o en la biblioteca de la CLF (617-948-6150).


Versión MP3 en inglés


miércoles 23 de abril de 2008

Las preguntas de la Pascua

Quest/CLF, abril de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Lynn UngarPor Lynn Ungar, Ministra de Aprendizaje a lo Largo de la Vida, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Hay mucho por valorar y reconocer en la celebración de la Pascua judía (o Pesaj). Tiene todo lo que podría esperarse de una festividad —comida, familia, ritual, historias, cantos, e incluso una búsqueda de un tesoro con un premio. ¿Qué más podría alguien desear? Bueno, hay todavía algo más que, como unitaria universalista, realmente valoro positivamente. La celebración de la Pascua requiere hacer preguntas. A los niños se les anima a hacer preguntas sobre el relato y el ritual y por qué las cosas son como son. De hecho, hay una parte de la Seder (la cena ritual) en la que se espera que el niño más pequeño haga ciertas preguntas. El pequeño pregunta: "¿Por qué es diferente esta noche de todas las otras noches?" y luego hace otras 4 preguntas sobre las cosas que se hacen en la Seder de Pesaj.

"¿Por qué todas las otras noches del año comemos pan o matzá (pan ácimo sin levadura), pero en esta noche sólo comemos matzá?"

"¿Por qué todas las otras noches comemos toda clase de hierbas, pero en esta noche sólo comemos hierbas amargas?"

"¿Por qué todas las noches no necesitamos remojar nuestras verduras ni siquiera una vez, ¡y en esta noche lo hacemos dos veces!?", y

"¿Por qué es que todas las otras noches comemos sentados erguidos o reclinados, ¡mientras que esta noche todos nos reclinamos (sobre una almohada)!?"

La respuesta a cada pregunta describe pasajes del relato de la Pascua judía y del significado simbólico de cada uno de estos hechos en relación con la celebración de la festividad de la Pascua. Las primeras dos preguntas y sus respuestas simbolizan y nos recuerdan los sufrimientos durante la esclavitud, y las últimas dos preguntas y sus respuestas simbolizan y nos recuerdan la gloria de la libertad.

¿Cuáles son las respuestas a estas 4 preguntas?

Helas aquí:

Respuesta a la primera pregunta: Sólo comemos matzá porque nuestros antepasados no pudieron esperar a que se esponjase su pan en su huida de la esclavitud en Egipto, así que sacaron su pan de los hornos cuando todavía estaba plano, con lo que produjeron matzá, una clase de galleta plana crujiente.

Respuesta a la segunda pregunta: Sólo comemos hierbas amargas (generalmente rábano picante o rusticano), para recordarnos la amargura de la esclavitud que nuestros antepasados soportaron en Egipto.

Respuesta a la tercera pregunta: Los remojamos dos veces: (1) las verduras en agua salada (2) las hierbas amargas en haroset, una mezcla dulce de nueces y vino. El primer remojo, de las verduras en agua salada, significa que reemplazamos las lágrimas por la gratitud, y el segundo remojo, de las hierbas amargas en haroset, significa que endulzamos la amargura y el sufrimiento para disminuir el dolor.

Respuesta a la cuarta pregunta: Nos reclinamos en la mesa del Seder debido a que en los tiempos antiguos quienes se reclinaban para comer eran solamente las personas libres, y así nos reclinamos en nuestras sillas a la mesa del Seder de Pesaj para recordarnos la gloria de la libertad.

Las preguntas, y sus respuestas, resumen las partes más importantes de la historia de cómo el pueblo hebreo fue esclavo en Egipto y de cómo escapó de la esclavitud para convertirse en un pueblo libre —con lo que se marcó el principio de los judíos como un grupo religioso particular.

Las preguntas recuerdan a los niños algunas partes significativas de por qué la Seder de Pesaj es como es, pero lo que es más importante, les recuerdan a todos los reunidos a la mesa que las preguntas son una parte importante del entendimiento religioso. Los niños necesitan hacer preguntas para aprender sobre su herencia religiosa. Pero los adultos también necesitan hacer preguntas, para entender sus prácticas religiosas de formas nuevas y más profundas.

TalmudLos escritos antiguos de la Biblia Hebrea, que alguna gente llama el 'Antiguo Testamento', son el centro de la religión judía. Pero también lo es el conjunto de escritos llamados El Talmud. Se trata de escritos algo más recientes (aunque también bastante antiguos) que resume los debates, discusiones y sabiduría de grandes rabinos —líderes religiosos judíos. Así que el comentario de los libros sagrados —todas las preguntas y respuestas, y las diferentes preguntas y debates sobre las diferentes respuestas a las diferentes preguntas— también son parte de los libros sagrados. La religión judía, como el unitarismo universalista, espera que la gente mire su historia, a las palabras de los grandes maestros, y aprenda de ellos. Y, como los UU, el judaísmo espera que la gente siga haciendo preguntas y respondiéndolas, debatiendo y tratando de entender las enseñanzas religiosas del pasado de manera más personal y profunda. De esta manera es que el amor por las preguntas está incluido en la forma misma del Seder de Pesaj, junto con las bendiciones en hebreo y la sopa de bolas de matzá (que en realidad no es una parte indispensable del ritual como sí lo son las preguntas, pero que sin embargo yo tampoco querría perderme, al menos no de la manera en que la hacía mi padre). Como lo dije antes: tiene todo lo que uno podría desear en una festividad.

Nota: La mayor parte de este número de Quest trata sobre la Asamblea General (GA) de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA). Para los niños que quieran aprender más de la GA y sobre las resoluciones actualmente en proceso pueden consultar la sección para niños de enero: January 08 issue of KidTalk.


Versión MP3 en inglés


martes 15 de abril de 2008

El resguardo de un árbol

Quest/CLF, abril de 2008
Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)



CLF Members and FriendsHomilía dada en el servicio de adoración anual de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), en la Asamblea General (GA) de la Asociación Unitaria Universalista (UUA), en Portland, Oregon, en 2007, por la Revda. Jane Rzepka, Ministra Principal de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF).

"I'll shake these bones and shout and sing my life away" (versión en MP3 de la canción en inglés)* ("Sacudiré estos huesos y expresaré mi vida a gritos y cantos"). Suena mucho mejor cantada a la manera en que la escuchamos recién. Y bien, supongo que habría una forma de tocarla —sacudir estos huesos y expresar la vida a gritos y a canto vivo todo el día. Pese a esta clase de sonidos tan libres felices y atractivos, y aunque en general me gustaría mover más mis huesos-sacudirlos-gritar-en dirección libre, he de decirles la verdad. Me atraen más un par de diferentes líneas de la canción. Estas son las líneas: "Escucho canciones y melodías pero cuando están fuera de quicio/ Escucharé la paz más dulce de cuantas quedan".

La paz más dulce. Cuando encontramos una tregua en la acción, cuando las canciones y melodías de la vida se atenúan hasta silenciarse finalmente, cuán satisfactorio es conocer la paz más dulce. Eso es en gran parte lo que supone que la religión ha de hacer por nosotros, para lo que es la espiritualidad. Eso es lo que permanece con nosotros dondequiera que estemos, a dondequiera que vayamos, en el templo del corazón del que nos acaba de hablar Patrick. La paz más dulce.

¿La paz más dulce? ¡Estamos en un centro de convenciones! ¡Estamos en una Asamblea General (GA)! Nos la hemos pasado sacudiendo nuestros huesos, de una u otra forma, durante todo el dichoso día durante varios días. No tan pacíficamente. ¡Apurados! Llegar desde el salón de baile de Portland hacia la Sala C123-124 del Centro de Convenciones de Oregon —lo bueno es que ya están aquí y seguro podrán engullir apresuradamente algún alimento y llegar a la plenaria (todavía queda una) a la 1:30 y, si esta cosa no se prolonga demasiado, ¡¿Podrías llegar a lo de Powell, recoger un estandarte y llegar al puesto de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF) para ver si ya están etiquetados los souvenires?! No es realmente tan pacífico. Ni tan espiritual. La GA no es siempre el medio más propicio para lograr ponerse en contacto con ese lugar tranquilo y amoroso llamado el templo del corazón. Y aun así, aun así, ¿que decimos de la CLF? Decimos "La Iglesia de la Fraternidad Mayor —tu iglesia en casa, dondequiera que estés".

Como probablemente hayan notado ya, hay un viejo abeto Douglas que yace de manera extraña frente al centro de convenciones —en una longitud de unos 25 metros, con un abeto Douglas de US$65,000 dólares, con cedro occidental, abeto oriental, y pequeños abetos Douglas que crecen sobre él. Una ocasión para una pausa. Un árbol desplomado en medio del concreto y el acero de un centro de convenciones, no es cualquier cosa en donde yo vivo, y probablemente tampoco donde tú vives.

La imagen “http://www.artsjournal.com/aestheticgrounds/Dion%20Simpson%20Nurse%20Log.JPG” no puede mostrarse, porque contiene errores.

Desde luego, el sentido de una instalación artística reside en el ojo de quien la contempla, y el abeto Douglas de Buster Simpson no es la excepción. Pero sabemos que de lo que trata no es de conducirnos hacia la valla luminosa, ni hacia la zona de alimentos, ni al salón de plenarias, sino hacia un lugar del espíritu. Durante la lectura antífona de hoy, al citar unas palabras del poeta, pensador, conservacionista y granjero Wendell Berry, de su libro A Timbered Choir: The Sabbath Poems (Un coro de maderas: Los poemas del sabbat), dijimos, "Voy entre los árboles y me siento tranquilo"..."Mis tareas yacen en sus lugares/ donde las dejé, dormidas como ganado". "Todos mis principios se silencian/ alrededor mío cómo círculos en el agua". Al pararse frente a este monumento público en una ciudad grande, no estamos entre árboles para nada, pero se nos ha ofrecido una invitación a estar entre ellos en cualquier caso, que nos recuerda que donde sea que estemos, podemos acceder a la religión, a la paz, al templo del corazón que hemos traído con nosotros mismos. Podemos regresar hasta el hogar de nuestra alma, sin importar ni el concreto, ni las luces del tráfico.

Desde luego, aquí en Portland vincularse con los árboles resulta más fácil. Los responsables de turismo local están prontos a destacar el Parque Forest, "un terreno boscoso denso e intacto, el mayor parque boscoso urbano en los Estados Unidos de América". Desde luego, ha sido tocado —durante miles de años por los pueblos nativos aquí en el Valle Willamette quemaban el suelo del valle al final de cada verano, para eliminar lo que les parecía la amenaza del bosque y así poder sembrar sus alimentos.

Pero para la época en que el ministro unitario Thomas Lamb Eliot llegó, en 1867, el terreno era boscoso y la Ciudad de Portland vivía un crecimiento explosivo. A Eliot no le satisfacía el paisaje urbano de Portland —era insensible, pensaba, comercial, no era un centro moral. La respuesta, según creía, era incorporar la belleza agreste y la grandeza del bosque cercano en la ciudad misma. Pensó que la salud, la moralidad, y la inteligencia de la gente de Portland dependían de la existencia del bosque. Su propuesta no parecía sustentar un caso persuasivo, pero al final, la obstinación de nuestro Revdo. Eliot se tradujo en lo que ahora es el Forest Park. Es como lo que escuhcamos en el himno que cantamos hoy: "Lentamente, despacio regresan/ Al pequeño bosque residual:/ Árboles grandiosos, extendidos y brillantes,/ Apóstoles de la luz viviente". [Wendell Berry, Arboles Grandiosos]

La naturaleza no es una piedra de toque espiritual importante en todas las prácticas religiosas, Pero lo fue para el Revdo. Thomas Lamb Eliot aquí en Portland, y lo es para la mayoría de los unitarios universalistas, dondequiera que nos encontremos. Lo que nos trae de vuelta a la cuestión de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF) en cuanto a cómo llevar nuestra religión con nosotros cuando el templo es un recuerdo lejano y el abeto Douglas resulta demasiado grande como para llevarlo con nosotros, ni siquiera en una caja a la medida. Una vez que desembarcamos aquí, en Portland, o que aterrizamos, o que entumecidos nos bajamos del asiento del conductor de un automóvil, ¿de qué manera regresamos a nuestros mejores y más sustentados YO? Podemos tener un hogar espiritual geográfico, pero por el momento, no estamos allí. Estamos en Portland.

Recordé que el Revdo. Patrick O’Neill nos contó aquí una vez una historia del libro del antropólogo Loren Eiseley, The Night Country (El país de la noche), así que lo busqué. Al parecer érase que se era un niñito —Loren Eiseley mismo— con una palita y una cubeta de juguete en la mano, amorosamente plantó un chopo de Virginia sembrándolo con su papá. Era una escena clásica: un pueblito en Nebraska, una casa con valla blanca, y ahí en el patio, un padre y un hijo, que excavaban un hoyo juntos, un hoyo pera un árbol que les ofreciera resguardo en un futuro lejano. Lo que sucedió fue que su permanencia en esa casa fue breve, pero el recuerdo de este árbol no abandonó a Eiseley, sino que volvió a él una y otra vez, se convirtió en uno de esos recuerdos profundos y vivificantes que, en el transcurso de su vida, le proporcionaron una reserva de fortaleza espiritual y paz cuantas veces la necesitó.

Cuando Eiseley se aproximaba al final de su vida, sintió la necesidad de visitar de nuevo el árbol. Así que viajó más de 3 mil 200 kilómetros hasta el lugar en el que todavía estaba su antigua casa familiar con la valla blanca. Y ahí, ahí, en el punto exacto en el que habían plantado el chopo de Virginia hacía tantos años, estaba…nada en absoluto. Nada. Resultó finalmente que el árbol nunca echó raíces. Durante 60 años, Eiseley resguardó la ubicación de un árbol inexistente. Por 60 años, Eiseley supo cómo regresar al hogar de su alma solamente a través de la espiritualidad que llevaba consigo mismo.

Esa es también nuestra tarea. Llamémosla un templo del corazón. Llamémosla el resguardo de un árbol imaginario. Pero sepamos esto: cuando el templo sea destruido y nos encontremos errabundos, cuando el árbol del que habría de depender tu vida nunca echó raíces, cuando has estado viviendo prendido a una maleta por varios días seguidos, la abundancia de nuestra religión siempre está a la mano. ¡La abundancia de nuestra religión! La paz más dulce. Siempre con nosotros. Tu iglesia en casa, dondequiera que estés.

















* SHAKE THESE BONES
Sacude estos huesos
Por Malcolm Dalglish

I’ll show you how I’m feeling, Lord, any day
I’ll shake these bones and shout and sing my life away,
I’ll shake these bones and shout and sing my life away,
It won’t be long before these bones turn to clay.

Te mostraré cómo me siento, Señor, cualquier día
Sacudiré estos huesos y expresaré mi vida a gritos y cantos,
Sacudiré estos huesos y expresaré mi vida a gritos y cantos,
No tardará mucho antes que estos huesos se conviertan en barro.

I’ll tell you what I’m thinking, Lord, anytime,
I’ll tell you lies, I’ll tell you dreams, you won’t mind,
I’ll tell you lies, I’ll tell you dreams,
I know that you won’t mind,
There’s something there that’s out of reach, I will find.

Te diré lo que pienso, Señor, en cualquier momento,
Te diré mentiras, te contaré sueños, no te importará,
Te diré mentiras, te contaré sueños,
Sé que no te importará
Hay algo allá fuera de alcance, lo encontraré

I’ll tell you what I’m seeing, Lord, everywhere,
It may be only a small part of what is there,
It may be only a small part of what is really there,
But I’ll stumble like the blind man, Lord, without fear.

Te diré lo que veo, Señor, en todas partes,
Quizá sea sólo una pequeña parte de lo que hay allá,
Quizá sea sólo una pequeña parte de lo que realmente hay allá,
Pero tropezaré como un ciego, Señor, sin temor.

I’ll tell you what I’m hearing, Lord, all the time,
I’m hearing songs and melodies in my mind,
I’m hearing songs and melodies but when they’re out of mind,
I’ll hear the sweetest peace of all left behind.

Te diré lo que escucho, Señor, todo el tiempo,
Escucho canciones y melodías en mi mente,
Escucho canciones y melodías pero cuando están fuera de quicio,
Escucharé la paz más dulce de cuantas quedan

I’ll show you how I’m living, Lord, every day,
I may not fall down on my knees and start to pray,
I may not fall down on my knees and worship you or pray,
But there’s the reverence in my laughter, Lord, anyway.

Te mostraré cómo vivo, Señor, cada día,
Puede que no caiga de rodillas y empiece a orar,
Puede que no caiga de rodillas para adorarte u orar,
Pero hay reverencia en mi risa, Señor, de todas formas.


Versión MP3 en inglés del sermón

lunes 7 de abril de 2008

Un templo del corazón

Quest/CLF, abril de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Patrick T. O'NeillHomilía dada en el servicio de adoración anual de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), en la Asamblea General (GA) de la Asociación Unitaria Universalista (UUA), en Portland, Oregon, en 2007, por el Revdo. Dr. Patrick T. O'Neal, Ministro Principal de la Primera Sociedad Congregacional Unitaria en Brooklyn, Nueva York

Para muchos unitarios universalistas que asisten a la Asamblea General (GA) de nuestra denominación religiosa, ésta se trata de uno de los momentos notables del año. Con periodicidad anual, se reúnen en la GA delegados de todos los EUA y participantes de todo el mundo para participar en talleres, servicios de adoración y en sesiones plenarias para todo el grupo de miles de personas, allí se ofrecen informes sobre la situación de varios aspectos de nuestra asociación. Estas sesiones plenarias también incluyen la oportunidad de que los delegados discutan y debatan sobre los Asuntos para Estudio/Acción (de justicia social), con las que las congregaciones UU se involucran en el aprendizaje y participan activamente en diversas cuestiones sociales, y las Acciones de Testimonio Inmediato, en las que el cuerpo de delegados toma una posición sobre asuntos sociales relevantes propuestos por los delegados asistentes a esa GA. La GA de 2007 incluyó también un proceso experimental llamado Open Space Technology, diseñado para ofrecer a todos los participantes de la GA una manera de compartir sus preocupaciones sobre nuestra vida como parte de la comunidad unitaria.

Este mes, con la esperanza de inspirarte a asistir a la GA de junio en Fort Lauderdale, Florida, nos gustaría compartir contigo algunos sermones dados en el servicio de adoración de la CLF en la GA, así como algunas reflexiones de los delegados de la CLF y de la Iglesia de la Fraternidad Juvenil (CYF) sobre sus experiencias en la anterior GA. Puedes encontrar mayor información sobre la GA 2008 en el sitio: UUA.org. Si piensas asistir y ya integras la CLF ponte en contacto con Lorraine sobre la posibilidad de ser uno de los delegados de la CLF.


Realmente es una idea muy hermosa cuando piensas en ella, la CLF. Una iglesia sin muros. Una congregación que no está delimitada por la geografía. Imagínate nomás, ¡una iglesia sin Edificio y sin Comité de Mantenimiento y Mejora de las Instalaciones! ¿Por qué? ¡Es el sueño de todo ministro! Desde luego, ¡la mala noticia es que tampoco tenemos ingresos por renta de nuestras instalaciones para ayudarnos a equilibrar nuestro presupuesto!

Por otra parte, tampoco tenemos ningún techo lleno de goteras que debamos reemplazar.

Es una idea genial. Esta noción de que una congregación puede verdaderamente serlo: un grupo de "gente convocada", con un vínculo y una relación mutua, incluso desde lejos, por medio de un compromiso compartido para mantener el amor común por lo Bueno, lo Verdadero, y lo Bello, como se expresa en nuestra herencia unitaria universalista. Esta noción radical de que dondequiera que vivamos, a donde sea que vayamos, llevamos esta congregación con nosotros en nuestros corazones, por medio de cómo elegimos vivir en el mundo, por medio de los valores que elegimos representar y asumir como guías.

Teológica e históricamente, sabemos que la idea tiene precedentes importantes —que se remontan a hace algunos milenios, en realidad. En la historia judía, las leyendas del Talmud cuentan el relato de cómo se estableció el sitio del gran Templo de Jerusalén.

"En un tiempo anterior al tiempo", cuenta el relato, "cuando el mundo era joven, dos hermanos compartían un campo y un molino, cada noche se dividían en partes iguales el grano que habían recogido juntos. Uno de los hermanos vivía solo, el otro tenía una familia grande. Un día el hermano solo pensó para sí mismo, 'Realmente no es justo que dividamos el grano en partes iguales. Yo no debo ver sino por mí, pero mi hermano tiene hijos que alimentar'. Así que cada noche llevaba en secreto algo de su grano al granero de su hermano.

Pero el hermano casado se dijo un día, 'Realmente no es justo que dividamos el grano en partes iguales —puesto que yo tengo hijos que verán por mí en mi vejez, y mi hermano no tiene ninguno'. Así que comenzó cada noche a llevar algo de su grano al granero de su hermano.

Entonces, una noche, ambos se encontraron a medio camino entre sus casas. Repentinamente se dieron cuenta de lo que había estado sucediendo y se abrazaron amorosamente. La leyenda dice que Dios fue testigo de su reunión y dijo, 'Este es un lugar santo, y aquí es donde mi Templo ha de construirse'. Y así fue que se construyó el primer Templo de Jerusalén. Pues Dios sabe dónde se encuentran los seres humanos y se descubren amorosamente".

La implicación de la leyenda es clara, no importa la teología: el amor es el único fundamento seguro sobre el que cualquier templo merecedor de ese nombre debe construirse. Ningún otro fundamento es suficientemente fuerte para sostener una casa de fe.

El gran Templo de Salomón en Jerusalén fue literalmente el centro de la fe y la cultura para el floreciente pueblo judío. Contenía en su Sancta Sanctorum ('lugar santísimo') el Arca de la Alianza, el símbolo central de la alianza de YHVH. Ese templo físico fue el centro indispensable de Jerusalén.

Nosotros los modernos que vivimos a más de 2 milenios de distancia de esa época, apenas podemos imaginar lo que pudo haber significado para el pueblo judío la destrucción del gran Templo de Salomón por las tropas caldeas (586 AEC), y muchos judíos fueron conducidos cautivos a un largo exilio en Babilonia.

Hasta el momento de esa devastadora experiencia, la predicación de la religión judía dependía físicamente del gran templo que era literalmente su más egregio altar. Con la destrucción de su templo, el judaísmo mismo habría perecido como religión, con la excepción de una grandiosa noción religiosa que los judíos nunca olvidaron luego de esa experiencia. Aprendieron cómo llevar su gran templo con ellos en sus corazones.

Merced a este aprendizaje, la fe judía sobrevivió a la cautividad en Babilonia. Sobrevivió para reconstruir físicamente el Templo en Jerusalén. Y con la destrucción del Templo siglos después por las tropas romanas, la fe judía sobrevivió de nuevo en los corazones de su pueblo (70 EC). Y ha sobrevivido a la Gran Diáspora otros 2 mil años más allá. Sobrevivió a siglos de persecución, incluso de genocidio, y ante cada forma de destrucción que el pueblo encontró en su camino, porque, verás, el Templo llevado en el corazón —la fe construida sobre el seguro fundamento del amor— no está sujeta a la cautividad y a la destrucción, ni por todos los ejércitos de la tierra.

Se me ocurre que los miembros de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), han compartido este mismo entendimiento del Templo del Corazón desde su fundación, y este es su secreto. Si los unitarios universalistas en general son los "constructores libres" en el campo de la religión organizada, entonces la congregación de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), seguramente será "la más libre". ¡Ustedes ni siquiera tiene una sede física! Ustedes se encuentran desde Pennsauken, Nueva Jersey, hasta Pago Pago en la Samoa Americana. Ya eran una congregación 'virtual' antes de que se inventara la palabra. Y lo han sido bellamente por muchos años. A través de sus publicaciones, sus contactos en línea, sus ministros y educadores religiosos, su apoyo anual, su generosidad, y su visión y su alcance, han llevado individual y comunitariamente esta lucecita del unitarismo hacia los lugares más lejanos y aislados de nuestro país, nuestra cultura y del mundo entero.

Esto no significa que su inusual forma de congregarse una vez al año en la festividad trashumante de la GA no tenga su dificultad. Aquellos de nosotros lo suficientemente afortunados para vivir cerca y asistir regularmente a una congregación UU local pueden recordar fácilmente a los recién llegados, como lo hago yo cada semana, que "si han asistido por un cierto tiempo y se sienten espiritualmente como en su casa en este lugar, están invitados a hacer oficial aquí su membresía". Bueno, permítanme extender la misma invitación de bienvenida a todos ustedes y a sus familiares y amigos dispersos a los cuatro vientos, quienes puede que no tengan la oportunidad de escuchar esta invitación frecuentemente.

Si has estado en la lista de envíos de correo electrónico de la CLF por cierto tiempo, si visitas regularmente el sitio web de la CLF, si esperas con interés cada mes la publicación del siguiente número de la revista Quest con sus sermones invitados, sus ensayos sobre filosofía UU, las joyitas que encontramos en las breves columnas de la ministra Jane Rzepka, o en las lecciones de educación religiosa de la ministra Lynn Ungar —si te encuentras espiritual e intelectualmente "en casa" aquí en estas ideas unitarias universalistas, en casa aquí con esta fe expansiva, en casa aquí con estos camaradas y compañeros de peregrinaje— si sientes que tu corazón está "en casa" aquí en estos Principios y Propósitos —si nunca imaginaste que encontrarías una congregación acorde al Templo que siempre has llevado en tu corazón— bueno, ¡bienvenid@ seas! Recuerda lo que el poeta Robert Frost (1864-1963) dijo sobre el hogar —que es el lugar en el que, cuando debes ir ahí, han de acogerte. ¡Benvenid@ al hogar de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)!

¡Qué idea tan genial! ¡Muy bien por la CLF! ¡Sigue resplandeciendo, haces que nos enorgullezcamos de ser UU de corazón!

Versión MP3 en inglés



Reflexión de Maya Angelou


Anhelo, como todo ser humano, sentirme en casa
dondequiera que me encuentre.

Maya Angelou



lunes 3 de marzo de 2008

Irrumpe la Pascua

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

People EmbracingPor Kathelen Rolenz, coministra, Iglesia Unitaria Universalista de la Orilla Oeste, Rocky River, Ohio

En algún lugar alrededor del mundo,
irrumpe la Pascua.
No la Pascua que concebimos,
con los brazos alzados y ecos de "Él ha resucitado" entre las barrancas,
sino una mucho más silenciosa y menos dramática Pascua.

En algún lugar del mundo —tal vez no éste, sino algún día próximo,
una mujer y un hombre se levantan de sus lechos,
se tallan el sueño de los ojos,
y encuentran que sus hijos ya están despiertos y
y se preparan para sus oraciones matutinas.
No ha habido disparos, ni guerra contra las drogas, ni gritos, ni alaridos ni chillidos lastimeros,
sólo la noche callada y la paz del silencio alrededor ella.

Y en algún lugar del mundo, quizás no está mañana, pero pronto, muy pronto,
un soldado empaca su maleta cilíndrica de lona,
vacía sus cargadores,
y ahora se cambia a ropa de civil,
y regresa a casa, puesto que la paz ha sido establecida tiempo atrás,
y ya no hay necesidad de su presencia.

Y en algún lugar del mundo, el amanecer de la Pascua irrumpe en la tierra,
no sólo este día, sino todos los días,
y el pulso familiar en nuestras venas late a "paz, paz, paz".


Versión MP3 en inglés

sábado 1 de marzo de 2008

Una Pascua de equilibrio (Educación Religiosa para la Vida)

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Lynn UngarPor Lynn Ungar, ministra de aprendizaje a lo largo de la vida, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Entre el 21 y 22 de marzo se da el equinoccio de primavera, uno de los 2 puntos en el año en los que la duración del día y la noche son iguales (el otro es el equinoccio otoñal, entre el 22 y el 23 de septiembre —a menos, desde luego, que estés en el hemisferio sur, en cuyo caso estarás cerca del equinoccio de otoño actualmente y el equinoccio de primavera será en septiembre). Debido a la inclinación del eje de rotación de la tierra con respecto a su órbita alrededor del sol, durante el invierno la duración de los días es más corta, por lo que el día más corto del año es alrededor del 21 de diciembre (en el Hemisferio Norte). Luego, muy gradualmente, la duración de los días comienza a alargarse, hasta el equinoccio, en el que hay un breve punto de equilibrio y la duración de la luz y la obscuridad son iguales, antes de que las horas luminosas del día se prolonguen poco a poco y la primavera de paso al verano.

En algunas tradiciones paganas este momento de igual luz y obscuridad, que marca el inicio de la primavera, es una festividad llamada Ostara, por el nombre de una diosa germánica de la fertilidad y el crecimiento. El nombre de esa festividad puede sonar bastante familiar a los anglófonos [Eostara]…el nombre de la festividad de la Pascua en inglés [Easter] no solamente proviene de Ostara, sino que ambas festividades tienen en común muchos de sus contenidos tradicionales.

Por ejemplo, pintar 'huevos de Pascua' es una tradición muy anterior a la Pascua. Podrías querer celebrar Ostara pintando algunos huevos. Sin embargo, es posible que no quieras ocuparte demasiado de cuán bonitos se ven tus huevos pintados, debido a que lo sigue es una sugerencia para realizar un ritual del equinoccio de primavera para realizarlo con estos huevos.

Para hacer el ritual, cada participante debe tener un huevo especial que haya pintado, y un plato o una servilleta.

Easter EggsDado que este es uno de los 2 momentos del año en que la luz y la obscuridad son iguales, cuando el día y la noche están en equilibrio, tiene sentido pensar que el equinoccio es un momento para buscar y honrar el equilibrio. ¿Cómo se sentiría que tu vida estuviera desequilibrada? Piensa un momento en silencio lo que se siente cuando tu vida está equilibrada —cuando tus relaciones con tus amigos y tu familia se sienten bien, cuando tus obligaciones y tareas domésticas se sienten bajo control, cuando tienes tiempo de hacer lo que disfrutas, cuando sientes que te gustaría entender todo lo que se supone que aprendas en la escuela. Cuando pienses que ya has captado este sentimiento interior, párate y trata de mantenerte en equilibrio sobre un solo pie. Siente tu punto de equilibrio. Pon atención al sentimiento de equilibrio, de manera que puedas volver a encontrarlo cunado lo necesites. Si gustas, dilo fuerte y claro o solamente para ti: "Encontraré mi equilibrio al avanzar en el año".

El equinoccio de primavera es también un momento para honrar al crecimiento. No sólo pongamos atención a flores que las plantas echan, o a los bebés animales que pueden nacer, también podemos poner atención a las cosas nuevas que suceden en nuestras propias vidas. Levanta el huevo pintado especial que trajiste. Es hermoso, cubierto con los colores que escogiste para él. Piensa en tu vida, y en lo que se siente nuevo, o en alguna cosa nueva que desearías que sucediera en ella. Podría ser una nueva habilidad, como andar en patineta, o podría ser una nueva amistad o una capacidad como la paciencia o la valentía, o cualquier cosa de la que te gustaría tener más en tu vida. Imagina que el huevo lleva en su interior cualquier cosa nueva que esperas que se vuelva real, o se haga más presente en tu vida. Imagina que el cascarón del huevo es todo aquello que podría impedir que tus cosas nuevas se realicen. Podrían ser las circunstancias que te bloquean, o podrían ser tus actitudes y temores que se interponen para que suceda lo que deseas. Suavemente rompe tu huevo y quítale el cascarón.

En un huevo que se convierte en un pollito, la yema es la parte que se transforma en el pollito, mientras que la clara está allí para nutrir el desarrollo del embrión (que todavía no es un pollito). Piensa en lo que quieres cultivar en tu vida, quítale la clara. La clara es todo lo que ayuda a que las nuevas cosas se desarrollen. Podrían ser tus propios esfuerzos, o la ayuda de otros, o un cambio de actitud o cualquier cosa que te ayude a hacer realidad tu visión de lo que quieres. Come la clara del huevo (o por lo menos una fracción de ella, especialmente si no te enloquece el sabor de los huevos cocidos) e imagina que haces tuya cualquier cosa que necesites para alimentar tu visión y ayudarla a desarrollarse. Ahora ves la yema, el centro. Imagina que eres tú, tu poder, tu sueño. Come toda o parte de la yema, e imagina que con ello haces real tu visión dentro de ti.

PlantingSi quieres, puedes también hacer un dibujo de la cosa que esperas cultivar en tu vida y ponerlo en tu pared, o en el refrigerador, para recordarte aquello por lo que trabajas y cuyo cumplimiento esperas. O escribe o dibuja tu cosa nueva en un pedacito de papel, y encuentra un lugar en el jardín para plantarlo, como si se tratara de una semilla que quieres cultivar.

¡Conforme el sol se hace más caliente y los días se alargan, puede que encuentres que aquello dentro de ti —un talento, una habilidad, un deseo— también creció!

Así como las plantas crecen mejor con un equilibrio entre sol y lluvia, así también la gente se desarrolla mejor con un equilibrio entre descanso y acción, que este equinoccio de primavera sea un momento en tu vida, tanto para el equilibrio, como para el crecimiento.

Versión MP3 en inglés

viernes 29 de febrero de 2008

Tres anhelos universales (De Tu Ministra de la CLF)

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Jane Rzepka, ministra principal, Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Jane RzepkaTarde o temprano, puesto que somos humanos, nuestras almas y espíritus experimentan el dolor. A veces el dolor se decanta como anhelo; a veces, bien abajo de nuestra vivencia cotidiana, sólo sentimos los indicios de un suave anhelo, pero aun así, en alguna parte interior, con el tiempo, sentimos el dolor de la gente en todas partes.

Se supone que la religión está para ayudar con esto. Ciertamente, resulta fácil para la religión llegar apresuradamente rebosante de celebraciones, ¿pero acaso no puede reconocer los momentos difíciles? Quiero mencionar tres de estos anhelos universales:

El primero, según me parece, es que hay una parte de cada uno de nosotros que quiere recibir cuidados y atenciones, saber que se nos brindarán. Me refiero a la seguridad en su dimensión más básica. Valoraríamos positivamente saber con seguridad, por ejemplo, que nunca hemos de padecer hambre, incluso si llegamos a estar muy viejos, muy enfermos o muy desafortunados. Y si vamos más allá del dolor, hasta saber que estaremos bien, ponemos al descubierto nuestro interés por la gente que amamos, y la gente del pasado, del presente y del futuro que no tiene y nunca ha de tener ni una fracción de lo que necesita.

En segundo lugar, nadie de nosotros está feliz consigo mismo todo el tiempo. Y la otra gente tampoco está siempre feliz con nosotros. Así son las cosas. Para todos y cada uno. Cuán agradable sería que una presencia cósmica —o incluso una persona de confianza— nos tranquilizara cada noche al irnos a dormir y nos dijera que pese a que le dimos la espalda a alguien que amamos, o aunque hayamos criado niños que nos decepcionaron, incluso si traicionamos terriblemente a alguien, o aunque no tengamos la posibilidad de cumplir lo que prometimos —y a pesar de todo ello— ¿no sería genial que nos aseguraran que somos perdonados y amados? Y de la misma manera, ¿no sería maravilloso si cuando alguien nos desatiende o nos decepciona, nos lastima, o no cumple con nuestras expectativas pudiéramos encontrar una forma de seguir adelante? Un segundo anhelo común es ser capaces de perdonar y ser perdonados.

Una tercera clase de dolor es el miedo a derrumbarse frente a las tribulaciones de la vida. No tenemos ninguna idea de lo que nos espera adelante. Vemos la tragedia descabellada y la ambigüedad moral que nos rodea. Si el desastre (o el siguiente desastre) o la tentación se presentaran en nuestro camino, ¿podríamos resistirlos? ¿Tendremos lo que se necesita para afrontar la crisis con fortaleza de carácter, valor y gracia?

El hecho es que nunca estamos verdaderamente seguros en la vida. Ni nosotros ni la gente que nos rodea estaremos a la altura de nuestras expectativas, y la vida puede requerir de nosotros que afrontemos más de lo que creemos que podemos soportar. Tristemente, así son las cosas. Y es una noticia vieja, muy vieja.

Holding CandleLa plegaria conocida como el Padre Nuestro, o la plegaria de Jesús, hace tres peticiones: de pan, de perdón y de fuerza, los tres anhelos intemporales arriba mencionados. "Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal." [En una versión literal: "Nuestro pan del mañana dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, que también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes ceder a la tentación, sino líbranos de lo malo." N del T] Resulta que al paso de las eras, los humanos nos hemos ocupado de ser humanos en comunidad, y vaya que merece la pena contemplar esto con detalle: los sentimientos expresados en esta sección del Padre Nuestro son compartidos en alguna medida por todos nosotros hoy.

Sin duda, los unitarios universalistas tienen una amplia variedad de respuestas a toda la plegaria del Padre Nuestro. Para algunos, se trata de un recurso espiritual central. Otros podrán estar en desacuerdo con las palabras que usa, pero aman su sonido. Otros objetaran las imágenes exclusivamente masculinas que se incluyen en la mayoría de las traducciones, mientras que para otros estas palabras están asociadas a recuerdos miserables de una infancia en la que tenían que recitar esas palabras, y aun otros encuentran que esta plegaria no tiene ningún significado para ellos. En mi caso, no me crié en el conocimiento de esta plegaria, y pese a que personalmente no puedo imaginarme abrazando completamente una plegaria que inicia con imágenes antropomórficas semejantes y con un enfoque pasivo hacia la vida, valoro positivamente la vinculación que siento con un pueblo antiguo que sentía la necesidad de pan, de perdón y de fortaleza.

Hasta donde sabemos, Jesús creyó en la oración espontánea desde el corazón. Él no habría reconocido la evolución litúrgica y la traducción que resultó en "Padre nuestro, que estás en el cielo" [Versión literal: Padre nuestro del cielo], y en, "Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor" [Versión literal: Tuyo es el Reinado, tuyo el poder y la Gloria, Eternamente.]. Pero probablemente habría reconocido las necesidades humanas detrás del cuerpo de la plegaria.

Este mes los cristianos reconocen la Pascua (la Semana Mayor): el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección , y en el espacio de tres días reconocen el peor y el mejor de los momentos. He aquí una religión que realmente incluye el ámbito amplio de la experiencia humana. ¿No es ese acaso el trabajo de la religión?

Los unitarios universalistas tienen mucha libertad en cuanto a la expresión religiosa, y la época de la Pascua no es la excepción. Reconocer los momentos difíciles y los gloriosos, sea a través de imágenes de la muerte del otoño y de la nueva vida en primavera, la luz que mengua después del solsticio de verano, o la muerte y regreso a la vida de Jesús es una tarea para todos nosotros. Y es hora de realizarla.


Versión MP3 en inglés

jueves 28 de febrero de 2008

Perfil de miembros de la CLF: Sue Burke y Jerry Finn

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Por Dan Kane, ministro asistente de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF)

Sue Burke and Jerry FinnSue Burke y Jerry Finn

"La mayoría de la gente aquí en España no puede entender para nada el unitarismo universalista", dice Sue Burke, "aunque pienso que también es difícil para la mayoría de la gente en los Estados Unidos".

Sue nació y se crió en Milwaukee, Wisconsin, en una familia no-religiosa, pero a mediados de sus veintitantos sintió la necesidad de una espiritualidad organizada en su vida. Luego de alguna investigación, descubrió el unitarismo universalista. Muy pronto se unió a la Primera Sociedad Unitaria de Milwaukee, en la que llegó a servir en la mesa directiva.

Su esposo, Jerry Finn, también de Milwaukee, tuvo una crianza católica que posteriormente rechazó. Llegó a ser UU al casarse con Sue in 1992. Incluso antes de casarse, querían vivir en el extranjero para tener la experiencia de vivir otra cultura. La única lengua extranjera que hablaban era el español, así que aprovecharon la oportunidad de mudarse a Madrid en 1999, pese a que nunca antes habían estado en España. Primero se unieron a la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF), dado que no había iglesia UU disponible en Madrid.

Algunas cosas no cambiaron con el traslado. Él aun trabaja en computación y ella como escritora (puedes leer algo de su trabajo en: www.sue.burke.name). Pero les quedaba mucho por aprender en cuanto a la vida en España, como una programación diferente de las actividades diarias, comida diferente, vivir sin auto, y asimilar un idioma extranjero. Con el paso de los años, las diferencias culturales se han vuelto más claras.

"La gente es muy católica aquí", dice Jerry, "incluso los ateos. Su historia religiosa permea cada aspecto de su cultura, incluso de su lenguaje. Si dices que no te sientes muy católico hoy, quiere decir que no te sientes del todo sano. La mayoría de la gente no puede imaginar una iglesia sin un ser sobrenatural y una teología establecida que haga una separación tajante entre 'nosotros' y 'ellos'".

Sue y otros UU de los Estados Unidos se organizaron junto con algunos españoles en Madrid para formar la Asociación UU de Madrid (AUUM) que ofrece servicios mensuales, aunque el crecimiento ha sido lento. "Luego de siglos de vivir una creencia religiosa impuesta obligatoriamente desde el estado, la gente quiere libertad religiosa", dice Sue, "pero eso no significa que quieran cambiar su religión —simplemente quieren tener la posibilidad de escoger libremente no cambiar".

"Eso está bien", dice Sue. Ella y Jerry vinieron a aprender sobre España, no a juzgar. Y esto es lo que le gusta a ella de ser UU, en cierta forma. "No hay una teología establecida, ni un 'ustedes' y 'nosotros', así que puedo aprender de otras creencias sin tener que juzgarlas como 'verdaderas' o 'falsas'", dice ella. "Soy atea, pero para mí se trata de una cuestión de fe. No puedo probar que mi creencia sea la verdad, pero no siento que deba hacerlo, y los católicos no tienen que probarme nada tampoco, puesto que como UU he aprendido que las fes diferentes pueden coexistir, y que cada una se beneficia por la presencia de la otra".

Con todo, se siente cierta soledad al estar lejos de una congregación UU activa grande. Ella participa en varios grupos de Internet de la Iglesia de la Fraternidad Mayor (CLF). "Creo que la fe debe ser una práctica diaria, y valoro contar con una poca de fe diariamente en mi buzón electrónico".

Versión MP3 en inglés

miércoles 27 de febrero de 2008

Reflexiones sobre la pacificación como disciplina espiritual

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

James Ishmael FordPor James Ishmael Ford, sensei Zen y ministro, Primera Sociedad Unitaria en Newton, Massachusetts.

Puede que ya sepas que tenemos una convención anual de congregaciones unitarias universalistas, llamada la Asamblea General. Sirve para una variedad de funciones, pero una es destacar un tema importante a discutir, para invitar a reflexionar a nuestras diversas congregaciones y tal vez a emprender algún curso de acción. A veces esto toma la forma de una declaración de conciencia. Y a veces toma la forma de un plan de estudio / acción, en el que la discusión del asunto se apoye, con informes, guías de estudio, y recursos similares. Los resultados se publican y frecuentemente se envían a otros actores relevantes fuera de nuestra denominación, incluso a gobiernos y líderes gubernamentales. Pese a que somos una comunidad fieramente no basada en credos, resistente a subscribir cualquier autodefinición, al considerar aquello en lo que ponemos nuestra atención, creo que uno puede ver algo sobre quiénes y qué somos, así como qué aspiramos a ser. Por ejemplo, nuestra primera declaración pública que llamaba a detener la persecución de las personas homosexuales data de 1970. Entre las comunidades religiosas sólo nos precedieron en esta cuestión de justicia social los cuáqueros. A lo largo de los años hemos reflexionado y tomado acción sobre los derechos de las mujeres, la libertad religiosa, los derechos de la juventud, la justicia penal, la ecología, y, una y otra vez, sobre asuntos relacionado con los conflictos internacionales y la guerra.

Ahora la cuestión que se ha puesto a nuestra consideración se presenta bajo el encabezado general de la "pacificación". El proceso de estudio / acción nos invita a reflexionar sobre cómo podemos elegir involucrarnos en asuntos de la guerra y la paz, para considerar cuáles podrían ser nuestras teologías (esta es una palabra en plural, desde luego), y si habremos de emitir una declaración colectiva sobre la guerra y la paz. Somos invitados a considerar un cierto número de asuntos, incluso si es que habría o podría haber una teoría en la tradición UU en cuanto a qué, si es que algo, constituiría una guerra 'justa' o 'necesaria', o si debiéramos hacer una declaración contra cualquier forma de violencia, convertirnos efectivamente en una iglesia de paz, sumándonos a las iglesias de los Amigos, los Menonitas, los Anabautistas y otras semejantes.

Aunque me parece seguro asumir que todos estamos en favor de la paz, las realidades de la pacificación —y las situaciones que nos convocan a hacer la paz— casi nunca son simples. Sugiero que con frecuencia somos conducidos por urgencias que escasamente discernimos dentro de nosotros —apetitos, temores y deseos. Somos como el Príncipe Árjuna, héroe del clásico hindú, el Bhagavad-Gītā, quien al seguir su divino destino, llevó el cumplimiento del deber lisa y llanamente hacia una devastadora guerra fratricida. Es una historia en la que he pensado mucho a lo largo de un gran trecho de mi vida. El Gītā trata de muchas cosas, algunas muy importantes para mí, pero una es una historia de violencia inevitable. Aceptar este relato implica asumir que la violencia es el núcleo de nuestra condición humana.

Al pensar sobre la violencia y cómo tratar sobre ella, vienen a mi memoria dos incidentes particulares en mi vida. El primero me sucedió cuando tenía unos 11 ó 12 años. Un abusón golpeaba a mi hermano y le golpeaba brutalmente la cabeza en el suelo. Corrí hacia ellos, así al chico, lo jalé y le propiné un golpe en la cara con toda la fuerza de que era capaz. Le salía sangre de la nariz a borbotones, se alejó mientras lloraba y sangrabas profusamente. Yo me regocijé. Sentí que había cumplido mi deber con mi hermano; una sensación de poder corrió por mis venas, como el vértigo de una droga cuando llega al torrente sanguíneo.

El segundo sucedió años después; tenía poco más de 20 años y me quedaba con mi hermano en la casa de mi madre. Apenas acababa de dejar el monasterio budista y mi pelo rapado apenas asomaba de nuevo. Un día por la tarde, mi madre regresaba del trabajo, llena de sangre. La acababan de atracar y la golpearon violentamente cuando trató de resistirse a entregar su bolso, que, como sucede frecuentemente con la gente más pobre, contenía todo el dinero que ella tenía. Mi hermano estaba fascinado con las armas de fuego. Así que tomamos una pistola y un rifle de su colección caminamos por una calle de Oakland mientras obscurecía. De verdad queríamos encontrar a ese tipo.

Por fortuna, no encontramos a nadie parecido a quien agredió a mi madre. Bien podríamos haberlo matado. Podríamos haberlo matado, o ciertamente herirlo terriblemente. Tan sólo unas semanas fuera de las paredes del monasterio y todo lo que podía sentir era una ira roja sangre que estrechaba mi enfoque con un cegador deseo de venganza. Ahí estaba, enganchado, como un pez que se había tragado la carnada.

Un diluvio de pensamientos y sentimientos siguió al considerar estas cosas. Mencionaré 3. La primera, es que los seres humanos son violentos y siempre capaces de cosas terribles. Al menos yo lo soy. Nuestros ojos dirigidos hacia delante y los dientes incisivos en nuestras bocas son señales de predadores. Hasta cierto punto, la biología es destino. La segunda, tan peligrosa como es, es que pienso que tenemos un derecho, al menos una necesidad profunda, de autodefendernos. Yo mataría por proteger a mi madre, a mi esposa o a mi tía. Pero, también, y es mi tercera idea: la violencia es un monstruo que devora a sus hijos. Para cuadrar la metáfora, diría se trata de una espada que, siempre que sea posible, será mejor que siga envainada.

Encuentro, en ese conocimiento de mí mismo, una cosa más. Para los humanos, la biología no es completamente destino. No tengo que actuar necesariamente de una sola forma. No es fácil. Simplemente tratar de comer menos y de perder algo que peso, sé que es difícil cambiar un hábito de toda la vida; pero puedo hacerlo. No tengo que seguir a Árjuna por esa abierta y terrible guerra. Mi biología, nuestra biología humana, nos da alguna libertad —una capacidad, si ponemos atención, para decir sí o no, para actuar o para abstenerse de actuar. Somos el animal que puede escoger.

Dicho esto, hay cosas que suceden y que debemos responder. ¿Había otra manera de afrontar a al abusón que golpeaba a mi hermano? Ciertamente, ¿pero justo en ese momento, con los puños agitados, la cabeza de mi hermano que rebotaba en la acera y sin adultos alrededor que pudieran intervenir? Y aquella otra situación en que nunca debimos habernos visto envueltos yo y mi hermano al caminar armados por esa calle de Oakland. Eso fue una locura. Y abre preguntas reales sobre las responsabilidades comunitarias. Ese era un vecindario pobre que se hundía en la desesperación. Mi madre no era la única persona que había sido objeto de asaltos o cosas peores. Pero no había testigos oficiales, tanto para esos ataques, como para mí y mi hermano yendo armados por la calle.

Aunque he hablado sobre mi vida personal, pienso que todo lo que he dicho hasta ahora también puede extenderse a nuestras vidas en común, a la manera en que interaccionamos los unos con los otros, a cómo vivimos como ciudadanos de esta nación, a cómo somos parte de la familia humana, desde luego, y de la familia de la vida misma. Justo ahora pienso principalmente en aquellos de nosotros en los EUA como nación. Como gente que no estamos destinados irremisiblemente a actuar de una u otra forma. Tenemos fuertes inclinaciones —a veces podría sentirse como si estuvieran instaladas materialmente en nuestro ser. Pero en la medida en que podemos elegir nuestras acciones como individuos, así como en el caso de las naciones, la historia no esta necesariamente avocada a ser el destino. Al involucrarse concientemente, al escoger una o la otra, algunas puertas se cierran, otras puertas se abren y las vidas cambian.

La consecuencia es que no hay un remedio simple para el sufrimiento que afrontamos en el mundo. Nuestros problemas tienen 10 mil causas y, por lo tanto, hemos de buscar muchos remedios. Hay un método para mirar honestamente dentro de nuestros propios corazones con el que es necesario empezar. "Que haya paz en la tierra, y que empiece conmigo", no es un eslogan vacío. Sin embargo, el mundo es dinámico, y las situaciones específicas claman por respuestas únicas. Así que, en cuanto a la cuestión de la paz y la guerra, sugiero que puede haber un lugar para la perspectiva de la guerra justa.

Nuestros hermanos y hermanas católicos han pensado mucho sobre esto y han obtenido algunas reglas que tienen sentido para mí. La guerra debe ser sólo un último recurso. Debe tener un propósito específico y justo, y sólo debe emprenderse si hay una posibilidad razonable de éxito. Debe quedar de manifiesto que es muy probable que nos lleve a una situación mejor que la que habría sin guerra; la violencia ha de ser necesariamente proporcional; y deben hacerse todos los esfuerzos para evitar dañar a quienes no sean combatientes.

Estos criterios no abrirían la puerta con mucha frecuencia a la guerra; la espada sería sólo excepcionalmente sacada de su vaina. Me parece que el mayor peligro aquí es la asombrosa capacidad que tenemos los humanos para justificar lo que queramos hacer. Pienso en mí mismo y en mi hermano al caminar por las calles mientras blandíamos un rifle y una pistola. Nuestra capacidad para el autoengaño es increíble. La alta retórica ha justificado muchos actos malvados a lo largo de los años. Y, desde luego, está ese irritante principio de las consecuencias inesperadas. Dejas que salga la espada, y no sabes, no puedes saber, a quién cortará. Sin embargo, y con estas graves advertencias, me impresiona el pensamiento católico sobre la guerra justa, y creo que si consideramos honestamente quiénes somos y quiénes queremos ser, necesitamos considerar seria y racionalmente que la violencia proporcional al servicio de la justicia es defendible.

Aunque, por otra parte, también estoy profundamente impresionado por los principios de la no-violencia de Mohandas Gandhi. Si la biología no es necesariamente destino, entonces ¿cuáles son las mejores esperanzas de nuestra vida? ¿A qué debemos realmente aspirar? Pace e Bene, un grupo de paz interreligioso, resume prístinamente los principios de Gandhi de maneras que se empatan, en su mayor parte, con las sensibilidades UU.

Este camino abre una alternativa que no significa que no habrá violencia, y que reconoce que podría haber ocasiones en las que la violencia podría ser la única respuesta. No obstante, se trata de un llamado a la disciplina espiritual que puede alterar nuestros propios corazones, los suyos y el mío, si lo emprendiéramos como la promesa de nuestras vidas. Es el camino de la sanación, el camino de la pacificación, de los hacedores de paz. Helo aquí —8 lineamientos para la transformación:

Primero: necesitamos reconocer que toda la vida es una. El principio de la sabiduría es hacerse cargo del terrible hecho de que todos estamos vinculados, no como un ideal difuso, sino como nuestra más íntima verdad. Segundo: tenemos que ver que todos tenemos algún acceso a la verdad, y de que todos estamos también, en uno u otro grado, engañados. Tercero: somos más de lo que hacemos. Cuarto: lo que hacemos y nuestros medios deben ser consistentes con nuestros objetivos. Quinto: necesitamos celebrar, tanto nuestras diferencias, como nuestras similitudes. Sexto: somos más sabios cuando evitamos pensar por oposiciones, tales como 'nosotros' contra 'ellos'. Séptimo: de nuestra investigación de lo que significa la unidad, descubrimos un deseo por el bienestar de todos. Y octavo: debemos recordar que siempre la jornada no-violenta, el camino de la pacificación, es un proceso, una vía de transformación, un movimiento desde el miedo hacia el amor.

¿Acaso no es esto parte de nuestro pacto unitario universalista: estar los unos con los otros, permitirnos cambiar y ser cambiados por los otros, y que incluso nuestra presencia puede cambiar al otro?

¿No es maravilloso, aunque algo intimidante?

¿No es aquello para lo que estamos llamados?

Versión MP3 en inglés

martes 26 de febrero de 2008

Quienes creemos

Quest/CLF, marzo de 2008

Trad (Fco. J. Lagunes Gaitán)

Alicia Roxanne FordePor Alicia Roxanne Forde, ministra de la Congregación Unitaria Universalista Namaqua, Loveland, Colorado.

Luego de la muerte de Jesús, de acuerdo al Evangelio de Marcos (16.1-8), la siguiente parte de la historia de la Pascua prosigue así:

Pasado el sabbat, María Magdalena, María la madre de Santiago, y Salomé, compraron perfumes para perfumar el cuerpo de Jesús. Y el primer día de la semana, fueron al sepulcro muy temprano, apenas salido el sol, diciéndose unas a otras:

—¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?

Pero, al mirar, vieron que la piedra ya no estaba en su lugar. Esta piedra era muy grande. Cuando entraron en el sepulcro vieron, sentado al lado derecho, a un joven vestido con una larga ropa blanca. Las mujeres se asustaron, pero él les dijo:

—No se asusten. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. Vayan y digan a sus discípulos, y a Pedro: 'Él va a Galilea para reunirlos de nuevo; allí lo verán, tal como les dijo.'

Entonces las mujeres salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando, asustadas. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Imagina su sorpresa...
Quién quitará la piedra por nosotras...
¿Puedes verlo?
María Magdalena, María la madre de Santiago
y Salomé con perfumes para su cuerpo.
Un cuerpo una vez vibrante de vida, una vez lleno
de pasión por una clase radical de justicia,
que enseñó la promesa del Reinado aquí en la tierra.
¿Qué pensarían?
¿Creerían que él estaría todavía allí,
luego de tres días y tres noches?
¿Acaso yacería quietamente, sin aliento…sin pasión?

Quién quitará la piedra por nosotras...

¿Qué creyeron ellas al ver a ese joven
vestido de blanco…
tranquilo y sereno a la entrada de la tumba vacía?
¿Y qué les dijo?
No se asusten.
Ustedes buscan a Jesús de Nazaret,
el que fue crucificado.
Ha resucitado;
no está aquí.
…Vayan y digan a sus discípulos, y a Pedro que él va a Galilea.
No se asusten,
no está aquí.
¿Y qué hicieron ellas?
María Magdalena, María la madre de Santiago,
y Salomé?

El escritor del Evangelio de Marcos dice:
Salieron huyendo…pues estaban temblando y asustadas.
Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

No le dijeron nada a nadie.
Nada.

¿Que fue lo que creyeron —que no dijeron
nada?

¿Supones que esperaron?
¿Acaso supones que volvieron a hablar entre ellas
sobre ese día?
Algo tan tremendo
sucedió y ellas
estaban en silencio...
¿Qué creyeron?

¿Acaso basta irse y no decirle a nadie,
para guardárselo para ellas mismas?
Asombradas en silencio...
Algo tremendo sucede.

No podemos permitirnos quedarnos en silencio,
para no decir o hacer nada.

El joven vestido de blanco
no les dijo:
"Vayan y esperen una señal."
No les dijo:
"Vayan y no digan nada."
No les dijo:
"Vayan y asómbrense, pero teman."
Les dijo: "Vayan y digan."

Vayan y digan.
Y tal vez creamos que no nos hablaba a nosotros
hablaba a nosotros.
No podría ser así.
Pero mira, creo que sí lo hizo.
Nos habló a nosotros. Aquí y ahora.
Al decir:
"Vayan y digan."
Vayan y pongan en práctica.

Jesús fue, perseguido,
Y, de acuerdo al escritor del Evangelio de Marcos,
se levantó al tercer día y
siguió compartiendo
las buenas nuevas: